Esperando a lo invitados
Cuando la dueña de casa debe recibir invitados que no son los habituales (familiares o amigos íntimos), lo que debería ser un placer, muchas veces se convierte en una obligación estresante, tanto para la mujer como para el marido que hizo la invitación. Suponiendo que la elección y elaboración del menú este bien resuelta y que no existan dudas sobre la calidad de lo que se comerá esa noche, siempre quedan algunos detalles que suelen quitar el sueño. Sobre todo en el servicio de vinos, las copas que serán utilizadas y otros elementos que harán una noche grata. Estos desvelos, suelen multiplicarse cuando los invitados tienen algún conocimiento sobre vinos. Para que se sienta más relajada la próxima vez, señora, le dejo algunos consejosprácticos e interesantes.
- Lo mejor es un mantel blanco, sin estampados ni dibujos. Eso puede dejarlo para la vajilla que puede ser más o menos formal. Pero lo más importante es que las copas sean lisas, sin esmerilados, y en lo posible de cristal.
- Si es una cena completa, se deben colocar 4 copas. De izquierda a derecha la de agua (mayor), a continuación la de tinto (que le sigue en tamaño) y luego la de blanco. La de champagne (aflautada) va detrás de éstas. Si no tiene un juego completo, las de blanco y tinto se pueden utilizar indistintamente, enjuagándolas en el momento del cambio de vino.
- En lo posible, utilice una mesa auxiliar para dejar las botellas de agua, vino y la frapera para el champagne (balde con hielo). Allí también puede tener vajilla auxiliar. Esta mesa es muy útil y evita muchos viajes hasta la cocina.
- En el caso de los vinos tintos, realice el descorche con una hora de antelación para que se pueda oxigenar y esté en óptimas condiciones en el momento del servicio. Los blancos se sirven en forma inmediata a su apertura.
- El orden de los vinos es el siguiente: primero los blancos y rosados con los que se suele acompañar el primer plato o los aperitivos. Segundo los tintos, yendo desde los más jóvenes a los más viejos (ver al año de cosecha); desde los más livianos a los más gruesos. Para ser más gráfico, de puede iniciar con un Malbec, seguir con un Syrah y terminar con un Cabernet. Si tiene un vino genérico (una mezcla de dos o más varietales) también puede ser el broche de oro.
- Las temperaturas aconsejadas son para los blancos entre 8 y 10 grados y entre 16 y 18 para los tintos.
- Con respecto al aperitivo, se dice que los vinos dulces (muy utilizados en las mesas italianas) deben quedar para el final. Pero existe una alternativa que muchos no quieren comentar. Si llegan más comensales de los esperados, y se teme que la comida no alcance, sirva el dulce primero. Ahora si la comida es abundante, empezar con un champagne brut, es la mejor idea.
- Pero relájese señora, después de la cuarta botella, con seguridad que nadie se fijará en los detalles.
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